martes, 4 de septiembre de 2012

No es un "adiós", es un "hasta luego".

No soy consciente de que pasa el tiempo hasta que ya ha pasado. No se en qué día vivo ni cuantos me quedan por vivir. No soy consciente de nada de lo que pasa a mi alrededor y es un problema.
Pronto me iré. Empezaré una nueva vida. Y tengo miedo. Lo llevo sabiendo desde que empecé el año pasado, pero me he dado cuenta hoy. A menos de una semana de que todo pase.
Me voy de este pueblo de mierda. De MI pueblo de mierda que no cambiaría por ningún otro sitio. Y con él se quedan las personas más importantes de mi vida.
Supongo que el cariño que le he cogido a esto ha sido porque aquí estáis vosotros, que habéis hecho que incluso odiara irme aunque sea a un sitio que está a 15 minutos en coche.
Os voy a echar de menos. Voy a echar de menos ir al instituto cagandome en la puta por tener algún examen y ser entrar y que me vayais dando suerte conforme voy corriendo para entrar en clase. Voy a echar de menos los recreos sentados en el mismo sitio hablando de todo y nada. Voy a echar de menos los viernes tarde y sábados noche, días de ruta piso-inem-bastilla-traste y a veces llegaba a la discoteca xD. Noches en el piso de Raquel, tardes de piscina, días en la casa de erosky. Voy a echar de menos teneros cerca las 24 horas del día. Voy a echar de menos todo.
Tampoco va a ser lo mismo despertarme por las mañanas y no tener que echar a mi hermano del baño porque no me da tiempo a prepararme. Ver como se viste mi padre para irse al trabajo cada mañana. Llegar a casa y a la primera persona que vea sea a mi madre. Las comidas familiares en las que siempre discutíamos pero al final acabábamos riendonos de cualquier gilipollez. Discutir con mi hermano porque no me deja estudiar. Chillarle al otro hermano porque me toca las narices. Coger a la perra en los descansos del estudio y empezar a besarla y darle abrazos despertandola de la siesta...
Y me río cuando me decís que vais a llorar por mi, cuando yo ahora mismo acabo de gastar un paquete de pañuelos. Claro que os voy a echar de menos. Aunque haya deseado irme de aquí mil y una vez ahora mismo no se me ocurre ninguna razón por la que quisiera separarme de vosotros.
Pero se acerca el día.
Y no va a ser lo mismo.
Seguiréis aquí. Yo me iré y conoceré nueva gente. Viviré durante 4 años con distintas personas y me jode que esas personas no sigáis siendo vosotros.
Con esto no quiero decir que os voy a reemplazar, sino que simplemente me jode no estar aquí. Me jode no poder llevaros a todos conmigo.
Vendré cada día que pueda. Os llamaré hasta que acabéis de mi hasta los cojones. Seguirán habiendo viernes tarde y sábados noche. Calahondas pero en otros sitios. Veranos enteros con vosotros. Y si algún día no puedo ir siempre quedará Skype, whatsapp, teléfono y miles de cosas.
Se que la vida cambia. Pero no quiero que la parte de la mía que ocupáis vosotros cambie en absoluto.
Os quiero y os voy a echar de menos.
Espero que todo os salga bien en la vida y que el tiempo no os cambie.
Mucha suerte, Marisa.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Don't fall.

-Qué, ¿otra vez aquí?
Corrió el asiento que había a su lado. Una vez más la encontraba allí, sentada en el mismo bar de siempre, al mismo bar donde ahogaba sus penas cada vez que le rompían el corazón. 4 chupitos de tequila llevaba ya cuando Sam llegó.
-La vida...
-La vida que quieres llevar
-La vida que me obligan a llevar dirás
Pidió otro chupito. Sam la miraba con ojos repletos de curiosidad. Nunca la había visto beber con el ímpetu que llevaba aquella noche.
-Qué ha sido esta vez?
-Soy estúpida sabes. Estúpida al creer que alguien puede fijarse en mi. Estúpida al enamorarme tan rápido de alguien. Estúpida al pensar que por una vez tenía posibilidad. Todo es mierda Sam. Un puto mar de mierda.
Dejó el vaso de chupito fuertemente contra la barra del bar. Una barra tan pulida que podías ver el reflejo de tus propias manos apoyadas en ella.
-Si. Eres estúpida.
-Lo se
-No. No lo sabes.
-Acabo de decirtelo
-No. Eres estúpida. Estúpida por creer que el amor es una estupidez. Estúpida por dejarte vencer por una mierda de chaval. Estúpida por creer por un instante que no vales nada. Estúpida por venir aquí y beber como una alcoholica depresiva. Te veo y veo a una estúpida. Estúpida porque no sabe.
-Que no sabe qué?
-No sabe todo lo que vale.
Ems miró hacia la barra pulida y contempló su reflejo. Sus ojos repletos de lágrimas y sus mejillas manchadas del rímel que se había puesto para salir aquella noche. Al mirarse en aquella situación se limpió rápidamente la cara y miró a Sam.
-No vale la pena, Sam.
-¿El qué?
-Llorar la pérdida de algo que nunca he tenido
Sam emitió una leve sonrisa y Ems, con un salto enérgico dejó la silla del bar, cogió su cazadora y contempló el establecimiento lentamente antes de irse. Antes de irse de aquel bar al que se prometió que nunca más volvería a ir.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Pensando en clave.

De estas veces en las que quieres y no puedes, que sientes que tu sitio está en otra parte, que desearías escapar y dejarlo todo, probar si podría haber algo más que noches en vela y simples pensamientos.
Pero no puedes.
Incapacidad que lleva a impotencia.
Historias que parecen absurdas pero no para ti.
Sueños que deseas que se hagan realidad pero que se quedan en sueños.
Y al fin y al cabo todo esto se resume en un "ojalá" que acabará siendo, triste y finalmente, nada.


lunes, 21 de mayo de 2012

Life's youth.


Quiero que los días sean más largos y las noches más profundas.
Una vida larga sin que se haga larga, dicen.
Una vida plena, si bien corta intensa, si bien larga amena pido.
Los segundos se escapan de las manos, ocupado su vacío por las arrugas de la edad.
Quiero saltar y quedarme en el aire. Que no signifique empezar en una posición y terminar en otra avanzada sin poder regresar, pero que tampoco signifique estancamiento.
Hay provechar esto que se brinda.
Ser eternamente joven. Aunque sea a nuestra manera.


Passes by.

Sentado en el sofá. Ese sofá que había visto cada etapa de su vida. Había aguantado la mierda como había aguantado la gloria.
De repente se encontraba sujetando una copa de bourbon que removía gradualmente con un ligero movimiento de muñeca. Con el eco del hielo como banda sonora.
¿Eso era la vida? Se preguntaba.
Hacía un repaso del pasado. De nacimiento a ese momento.
¿Había hecho todo lo que debía?
¿Era su destino encontrarse donde estaba?
Escuchaba el tic tac del reloj de pared que se hallaba en el pasillo. Miraba las fotos del pollete de la chimenea y volvía a remover el vaso frío con ese movimiento mecánico, casi involuntario.
¿Vivir es sufrir? ¿Es recorrer un camino que se nos impone? ¿Vivir es libertad? ¿Es placer? ¿Qué es vivir?
Se sentía impotente al no poder contestar.
Tic tac.
Cerraba los ojos y observaba el pasado de nuevo.
Se daba cuenta de que, al igual que cientos de personas, había recorrido un camino determinado. Determinado por las condiciones. Condiciones con las que nacimos al azar. Un azar que le ha tocado a cientos como él.
¿Consistía la vida en un mero azar predeterminado?
Tic tac.
Se había sacado unos estudios, se había enamorado, se había casado, había formado una familia. Como harían sus hijos, como harían sus nietos, como harían todos los que nacieran en sus mismas condiciones.
¿Es esto la vida? ¿Un repetitivo ciclo que protagonizan seres distintos? ¿Nacimos para esto? ¿O es solo una prueba para ver si podemos cambiar esa determinación?
¿Vivir consiste en variar a nuestra voluntad lo que está predeterminado para miles de seres?
Tic tac.
Se puso en pie y caminó vacilante hacia las fotos.
¿Y si no podemos variar lo determinado?
¿Y si  no podemos cambiar el final de la película?
Tic tac.
Miró la luna llena de reojo. La luz de la noche en la ciudad le impedía ver la belleza de esta.
Se miró en el reflejo de la ventana y recordó las veces que había visto ese reflejo, pero nunca el mismo.
La vida pasa, y al igual que empieza, termina. Nada más puedo asegurar.
Con esta frase dio media vuelta, acabó el bourbon y observó cómo el hielo, que se consumía lentamente, dejaba paso al agua.
Observó ese hielo durante un largo instante y entonces comprendió que no había mejor reflejo de sí mismo que algo que se consume.



Curioso como el sonido de un tic tac sea lo más parecido al sonido del motor que dirige nuestra vida.

domingo, 20 de mayo de 2012

Juzgando la nada.

Creemos conocer a la gente cuando no nos conocemos ni a nosotros mismos.
El mundo está lleno de gente arrogante, empezando por nuestro propio reflejo.
Nos permitimos juzgar por apariencias, por gustos, por habladurías, pero nunca por conocimiento.
Tratamos caer bien, tratamos construir una imagen falsa, manipulada, tergiversada de nuestro propio ser. Intentamos no dar mala impresión y hacer siempre lo que le guste a los demás. Pero...dónde quedamos nosotros?
Le damos más importancia a una simple fachada.
Le damos más importancia al mero qué dirán.
Pero no nos damos cuenta de nuestra falta de originalidad, permitiéndonos escribir biografías de nuestra vida.
Vida falsa, aparencial.
Todo el mundo igual, entrando en un círculo vicioso. Todos aparentan, todos juzgan por la apariencia, pero nadie es capaz de juzgar la realidad. Por qué? Porque nos encargamos de eliminarla con cada uno de nuestros actos.
Sigo esperando a alguien totalmente verdadero. Pero cómo sabemos si este existirá?
Como la pintura que cubre una verja.
Como una capa de barniz...
Cuando enterremos el orgullo.
Cuando matemos el ego.
Cuando dejemos de alimentar la boca de los demás con verdades falsas y nos preocupemos de vivir la vida y no un papel, será cuando nos conozcamos entre nosotros y a nosotros mismos.
Mientras tanto nos sumergimos en profunda ignorancia. Y mientras esta permanezca, continuará nuestra arrogancia.
Juzgar a la ligera que somos alguien cuando en realidad lo que estamos juzgando es la nada.
Que nos jodan.



Aprender a callar cuando se desconoce es solo el primer paso para erradicar tanta gilipollez.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Ideas are bulletproof.

Lloró y sus lágrimas cayeron en el suelo. En ese suelo donde se hallaban todas las esperanzas, toda la libertad. En ese suelo donde se hallaban todos los sueños, todos los intentos de dejar de ser señalado por un ideal.
Lloró por la incapacidad del ser humano de comprender que cada ser es un mundo y que cada cual tiene derecho a pensar a su manera. Por la incapacidad de aceptar que se tengan gustos diferentes y por la incapacidad de la gente de decir sus pensamientos en alto por miedo a la represión.
Porque aunque ya no haya represión por parte política la hay por parte social. La educación de señalar al prójimo más que amarlo se ha puesto de moda.
Y qué hacer? Qué hacer con una sociedad donde un homosexual, un negro, un chino, un rumano, un sudamericano,un ateo, un republicano, un "rojo" son criticados?
Solo queda joderse y seguir adelante, con tus ideales como escudo...y que nadie te los arrebate. Tú eres tú, y tus consecuencias, y al que no le guste, puerta.



Me sobran las palabras. Solo hace falta abrir los ojos.