sábado, 27 de abril de 2013

People.

Es irónico cómo hay personas que tienen esa capacidad de hacerse un hueco en tu vida, convertirse en especiales solo por la manera que tienen de ser, sin querer, y cómo personas que pretenden hacerse especiales, sabes que acabarán desapareciendo de tu vida.
No conozco a muchas personas, pero sí que conozco a mucha gente. En el tiempo que llevo respirando me he encontrado con varias maneras de ser, y lo siento, pero no puedo evitar analizar. Es tanto el tiempo cruzándote con los mismos, que acabas conociendo mucho de ellos.
No me gusta la gente pretenciosa, gente que de tan perfecta quiere ser, no se da cuenta de que toda su perfección es artificial. Gente que juzga todo lo que no hace ella. Gente que se antepone a sí misma antes que a los demás. Que no miran más allá de su ombligo, y que además, no es que se pase por el forro el tuyo, sino que además opina sobre él.
Gente que pretende hacer mella en tanta gente, que al final es olvidada por todos.
Supongo que cada uno es como es, pero lo triste es que hay gente, que de tantas facetas que se hace mostrar, no tiene definición.
Sin embargo luego está ese tipo de gente cuyo lema es "vive y deja vivir". Gente que pasa desapercibida, pero que en su interior esconde una persona tan grande, que te llegas a preguntar cómo consigue esconder algo tan enorme en algo tan diminuto como un cuerpo humano. Gente que no entiende de superioridad e inferioridad. Gente que se convierten en personas.
Dicen que el tiempo pone cada cosa en su lugar, y es cierto. Porque el tiempo necesario para conoceros, os pone a cada uno en un lugar del corazón de los que os rodean.


El mundo necesita menos gente, y muchas más personas.






viernes, 12 de abril de 2013

Capítulo X.

Alimentamos la vida con sueños.
Preferimos morir durmiendo a mantener los ojos abiertos.
Vivir en un mundo creado por nosotros en vez de en uno de carne y hueso.
Somos inconformistas pero vagos.
Y por eso saltamos cualquier bache en vez de arreglarlo.
Siempre a lo fácil.
Siempre a rendirse.
Tenemos un cerebro para alimentarlo de pensamientos sobre cosas que podríamos hacer, pero que por miedo o vagancia se quedan en eso, en meros pensamientos.
Y es que tenemos el mundo en nuestras manos.
Pero un agujero en ellas.
No sabemos aprovechar lo que se nos brinda.

Cada día es solo uno. Cada segundo es un instante irrecuperable. Y cada cosa que no hemos hecho ya no lo haremos de la misma manera.
Ya dijo alguien que "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes", pero, ¿realmente nos daremos cuenta algún día de lo que tenemos?
Nacimos con ojos.
Pero eso no significa que podamos ver.


Se nos escapa entre los dedos.

viernes, 29 de marzo de 2013

Sing.

Vacío.
Como una cueva oscura, en la que solo hay un pequeño charco de agua. Un charco que se va haciendo cada vez más hondo. 
Solo escucho gotas caer. Y mis ganas de levantarme con ellas.
Corro hacia el final de la cueva. Pero me fallan las piernas.
Vuelvo a escuchar ese tren pasar. Vías de tren por el techo. De nuevo me recorre el miedo.
El momento en el que al ser humano se le dio la capacidad de elegir es el mismo en el que se le dio la capacidad de corromperse.
Todo es más fácil cuando te dicen lo que tienes que hacer. Cuando te dan todos los pros. Y ningún contra.
La vida es arriesgarse. Pero solo hay una.
Y empiezan otra vez las preguntas.
¿Y si es demasiado tarde?
¿Y si nunca es tarde?
¿Y si no pierdo nada?
¿Y si lo pierdo todo?
Rehacer una vida cuando se está rehaciendo es jugar con el destino.
"Más vale lo malo conocido" vs "Más vale prevenir".
Me veo nadando en ese charco. Chapoteando. 
Me sumerjo y me voy alejando poco a poco de la luz.
De repente, oscuridad.
Grito.
Pero nadie me escucha.
Abro los ojos y solo veo las burbujas que expulsa mi aliento.
Nado en busca de la luz. Pero no la encuentro.
Siento cómo el agua atraviesa mis pulmones.

Tic tac.

Se me acaba el tiempo.
 
 

domingo, 17 de marzo de 2013

Día 14.

Estoy en uno de esos momentos en los que me apetece tirar mi vida por la ventana. Echarme a la bebida. Perder la consciencia con un verde. Uno de esos momentos en los que nada tiene sentido y si lo tiene, está tan oscuro y escondido tras la maleza que no se si por pereza o por pesimismo no me apetece encontrar.
Uno de esos momentos en los que echo de menos todo, pero a la vez quiero empezar de nuevo. En los que no es que más me valga lo malo conocido, sino que lo necesito.
Uno de esos momentos en los que mis motivaciones no me llevan a ningún sitio, porque ya está la otra parte de mi, o la mía de verdad, que me baja a la realidad y me recuerda lo que un día dijo un tal Murphy.
Y es que no sirve de nada. No sirve de nada decirme lo que valgo si ni yo me lo creo. No sirve de nada tirar la vida soñando, ya que los sueños en sueños se quedan.  No sirve de nada no pensar, ya que es solo ocultar lo evidente.
Y quiero gritar en silencio. Quiero estar sola. Soltar mi mierda a una pared y llorar durante horas. Decirle a la gente que estoy harta de preocuparme por sus problemas cuando ellos solo miran a sus propios ombligos. Que ahora mismo me importa una mierda las vidas ajenas. Quiero desaparecer durante días, olvidarlo todo y volver con un lavado de mente. Y es que este vacío que llena mi vida no me representa.
Estoy perdida.

sábado, 9 de marzo de 2013

Semanas.

Odio los días de lluvia. Odio la lluvia. Odio la gente que ama la lluvia. Odio esa sensación de humedad en todo el cuerpo. Esa mezcla de frío y calor. Odio tener las piernas caladas y los pies congelados. Ver todos los coches pasar desesperados, salpicando todo el agua de la carretera sin siquiera mirar si te va a empapar. Odio que caigan gotas por todas partes. Taparte por mil sitios y acabar como si no te hubieses tapado.
Sin embargo amo los momentos después de la lluvia.
Después de la tormenta viene la calma. Una calma de ambiente frío pero sin viento. Arropada por la chaqueta mientras camino por las calles solitarias de la ciudad. Cruzando un par de miradas por cada 200 metros. Mirando al cielo y respirando el aire que ha limpiado la lluvia. De repente siento paz.

Solos el aire, el frío y yo.


domingo, 27 de enero de 2013

.

No me gusta que me presionen ni me digan lo que tengo que hacer.
No me gusta que me digan lo que soy ni lo que dejo de ser.
No me gusta que tengan delicadeza cuando me hablan solo cuando les interesa.
No me gusta que me traten de otra manera distinta a los demás.
No me gustan los falsos ánimos.
Ni tampoco tener que molestar a los demás con mis problemas.
No me gusta que me echen cosas en cara una vez que me han perdonado.
No me gustan los comentarios irónicos que esconden una puñalada por detrás.
No me gusta no poder expresarme.
No me gusta no poder confiar.
Ni tampoco confiar y que lo utilicen en mi contra.
Se supone que al tener la misma sangre debería ser diferente.
Pero cada día que pasa siento que mi sitio está con los de sangre distinta.
Like a fish out of water.

sábado, 22 de diciembre de 2012

X-Kid

Amaneces un día y te preguntas si estás aprovechando tu tiempo. Si de verdad en esto consiste la vida. Madrugar para ir a la universidad. Pasar el rato. Estudiar como un hijo de puta para acabar en paro o trabajando hasta que, cuando tienes ya los 60, tienes todo el tiempo libre del universo para darle de comer a las palomas y echar unas risas jugando a la brisca y el dominó.
No quiero acabar así.
No quiero que la definición de vida sea esa.
Tengo 18 años y toda la vida por delante.
No se si es porque no me siento identificada con lo que hago, o sí pero no lo suficiente. No se si es que pienso demasiado en las cosas o vete a saber. Lo único que se es que tengo miedo.
Tengo miedo de que en unos años conozca a alguien y aferre mi vida a él. Formemos una vida y llegue a la monotonía de todas las parejas del mundo. Trabajar, casa, niños, coche. Despertarme y tener los 40. Ver a mis hijos adolescentes y recordarme que no se puede volver atrás. Que son la juventud que ya no tengo. Irreversible. Hasta la muerte.
Tengo angustia.
No quiero envejecer sin haber aprovechado la juventud y veo que se me escapan los días.
Quiero ser mayor, recordar el pasado y sentir que lo he hecho bien.
Pero cómo se que tendré esa sensación entonces?
Estamos en un mundo en el que es más facil morir que vivir.
Y me inquieta.